domingo, 13 de noviembre de 2016

OCURRIÓ UN DÍA CUALQUIERA.

Esta es la historia de una
princesa prisionera
en un torreón de un
viejo castillo.

Ocurrió un día. Fue
el menos pensado cuando
la princesa al leer los poemas 
de un viejo poeta lejano
de sus letras  se enamoro. 

Loco destino que disparas
tus flechas sin mirar a donde
y le das a un viejo poeta cuando 
el menos lo espera...

 Viento alisios pasan 
anunciando el amor de la 
princesa enamorada
al viejo poeta.

¡¡ Viento que pasas de prisa
pero no por eso dejas de ser viento 
que pasas sin hacer ruido y 
aunque no se te ve
anunciando pasas el amor !!...

El viejo poeta enamorado
de la princesa visitaba  
a menudo el viejo torreón... 
Ella en la distancia le 
correspondía con su 
belleza su cara, 
su desnude y su piel 
de porcelana.

Oh amor que sin mirar
te metes dentro del alma,  
amor se que sufres 
en la distancia que nos separa
 oprimiendo el alma...

No importa sufrir 
cuando se ama
esta vida es corta y en ella
todo pronto se acaba, 
 y la otra vida nos 
espera con rosas
 jazmín perlas y esmeraldas.

¡ No sufras amor bello 
que esta vida es corta
y la otra vida nos espera !

Isidoro O. C.