martes, 10 de enero de 2017

VIVA ESTAS EN MI...

Llegaste a mi vida 
llenando con tu luz
la sombra de mi soledad.

Tu eres la suave 
transparencia de amor
que yo siento en mi.

Viva estabas en mi 
como un rayo de sol,
ahora solo 
tus recuerdos 
a orillas del olvido.

Que misterio de amor será
este vano ambicionar el
fruto no caído,
imaginando que las
cosas son distintas
a como lo son en realidad.

Mis sentimientos
reviven en mi cuando
miro tu cuerpo desnudo,
 suspirando tu imagen.

En mi estas llena de
mi amor por ti...

Isidoro Ortega Contreras. 
HOY EN MIS RELATOS ME PREGUNTO...

La mayoría de los días al ponerme ante el ordenador, 
me pregunto, ¿ Cual será el destino de estas letras ?
¿ a quien les podrán interesar ?...  Aunque esto para 
mi no es lo más importante, y nada que me preocupe 
mucho ni poco, simplemente es lo que me pregunto 
cada día cuando escribo.

Hoy en mis relato son preguntas, interrogantes 
las que me hago de como interpretamos este juego 
primordial de nuestra vida llamado amor.

¿ Cuando escribimos al amor, realmente lo sentimos,
o solo escribimos esperando que nos digan, eres el 
mejor, me gusta como escribes, felicidades, esto
es lo que suele ocurrir... ? ¿ esto es normal ?

Puede que a veces los comentarios sean ciertos y  nos
halaguen, y así es como creemos que nuestro trabajo 
ha merecido la pena. Aunque yo creo que esto solo 
ocurre en ocasiones más bien contadas...

El amor es la atracción hacia una persona única, 
a la que nos entregamos en cuerpo y alma,
el erotismo, ante todo es ansiedad y sed de entrega, 
el amor es instantáneo, y nace de un flechazo...
¡ Y sin erotismo no hay amor !

La amistad no nace a la vista, como el amor, sino de 
sentimientos mucho mas complejos, de intercambios 
frecuentes, continuos y prolongados, requiere tiempo, 
podemos estar enamorado de una persona que no nos 
ame, pero la amistad sin reciprocidad es imposible,
aunque hayamos querido compararla muchas veces 
a la amistad con el amor.

Isidoro Ortega Contreras.

Hay algo humano, más duradero que la supersticiosa
fantasmagoría de lo divino: el ejemplo de las altas virtudes.

José Ingenieros.