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Yecla, Murcia, Spain
Y una tarde de sol me cubrirán de tierra, las manos para siempre cruzadas sobre el pecho. Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos, José Ángel Buesa

jueves, 18 de febrero de 2016

ESTE POEMA ES PARA TI...

Te escribo un poema,
lo que soy, la luz el aire y todo
lo que he aprendido,
¡¡ ha sido por ti, y a ti te lo debo !!

Mi inspiración eres tú,
cuando evoco tu nombre
mi cuerpo temblando te llama.

Quiere ser la luz que
ilumine tu vida,
escuchar tu voz,
tus palabras de amor,
el palpitar de tu pecho 
junto a mi cuando 
despunta el alba.

Mis poemas, pensamientos, recuerdos
y mi amor por ti,siempre estarán
contigo guardados en mi baúl,
viendo en el silencio como
nos pasa el tiempo.

Decirte que te quiero es muy 
poco antes el amor que 
yo siento por ti, que no daría yo
por escuchar a tu corazón
con tus latidos junto a los míos.

Hoy por ayer,
y por hoy mañana,
por ti mi vida suspira
cuando en la noche
me envuelven las alas
de tul, con tus recuerdos
en mis sueños contigo...

Isidoro Ortega Contreras.




martes, 16 de febrero de 2016

CUANDO TE ACUERDES DE MI...


Cuando te acuerdes de mi
mándame un sentimiento
que me hable un poco de ti,
tu siempre vienes a mi pensamiento
cuando el tiempo es demasiado lento.

Eres el refugio donde me gusta
esconderme, el lugar donde mis
sentimientos duermen junto a ti,
soy esa persona que muere por amarte
por tenerte en sus brazos
y sentir tu mirada.

Si te acuerdas de mi,
es porque tus oídos
necesitan de mis labios 
la palabra te quiero,
es porque pronuncias mi nombre
desde el fondo de tu alma.

Antes de ser tu amor, 
fui un amigo en tu vida,
si te llamo es porque mi corazón
aspira a tu amor, 
a juntar mi alma con la tuya.

Isidoro Ortega Contreras.


OTOÑO ERES TRISTE Y FRÍO.


​Hoy una mano de congoja 
llena el horizonte y 
hasta de mi alma caen hojas.

Otoño, eres triste y frío 
como la muerte.

Tonto corazón  
ya no llores mas,
levanta uno a uno los pedazos
y vuelve a empezar,
dile al alma triste
que algún día 
encontraras un nuevo amor...

Que la tarde de otoño triste y fría
se esfumara dejando 
paz y felicidad en su lugar.

Otoño estación 
escondida al amor.

El agua, la sombra y el vaso
se va o perece...

Isidoro Ortega Contreras.

Pintura - Leoni Afrémou.

lunes, 15 de febrero de 2016

Cuando pienso en ti.

Cuando pienso en ti,
las horas se me pasan
soñando con 
el brillo de tus ojos
con tu sonrisa
que ilumina tu cara.

Cuando pienso en ti,
me pregunto si tu también
estarás pensando en mi...

Cuando pienso en ti,
veo pasar las hojas
de mis sueños, de mis años,
de mi vida.

Cuando pienso en ti,
tu eres mi vida,
mi realidad y mi sueño.

isidoro Ortega Contreras.

Pintura - Yuri Dubinen.

domingo, 14 de febrero de 2016

Los métodos pasados es eso que mantiene a tantos inmóviles a día de hoy... Esperando que alguien les indique por donde se va al Océano.
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EL PEQUEÑO PEZ

«Usted perdone», le dijo un pez a otro, «es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado».
«El Océano», respondió el viejo pez, «es donde estás ahora mismo».
«¿Esto? Pero si esto no es más que agua... Lo que yo busco es el Océano», replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: «He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres».
«¿Y lo has encontrado?», le preguntó el Maestro.
«Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y tú?».
¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar... Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.
Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.
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Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.
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Anthony de Mello